Decálogo para las mentiras
Si eres padre o madre es muy probable que hayas sentido ese vuelco en el estómago al escuchar la primera mentira de tu hijo/a. Es una mezcla de sorpresa, frustración y un miedo inevitable que nos susurra al oído: «¿qué estoy haciendo mal?». Nos duele el engaño, por pequeño que sea, porque abre una grieta








